Mantener un hábito correcto de hidratación facial y corporal es fundamental para conseguir una piel
saludable, y evitar el envejecimiento prematuro. Y sobre todo durante el
verano, que es cuando la piel sufre una mayor exposición al sol.
Son diversas las claves que debes tener en cuenta:
- Todos los tipos de piel pueden deshidratarse, es decir pierden la capacidad de retener agua en la capa córnea, la piel grasa también.
- Una piel seca al deshidratarse tiene un problema mayor, porque al no disponer de elementos grasos presentará un aumento de los síntomas de desecamiento. Una crema hidratante adecuada para este tipo de piel debe estar enriquecida con elementos nutritivos y texturas adecuadas para las pieles secas.
- Es una idea muy extendida pensar que la piel grasa está protegida frente a la deshidratación y que una crema hidratante en estos casos solo aporta más grasa a la piel. Esto es absolutamente falso, este tipo de piel se puede deshidratar y simpemente necesitará cremas de textura bastante fluida, con elementos matificantes para las pieles mixtas o grasas, que reduzcan la cantidad de sebo que produce la piel y principios activos no comedogénicos.
- A medida que la piel envejece el primer problema que presenta es la deshidratación porque va perdiendo cada vez más, la capacidad para retener el agua; así que cuanto más hidratada mantengamos la piel, más tarde aparecerán las arrugas y más tiempo se mantendrá la piel con buen aspecto.
- A medida que pasa el tiempo, la piel no dejará de necesitar hidratación, no se trata de cambiar tu crema hidratante por otra diferente, bien sea antiarrugas , reafirmante etc, sino de seguir hidratándola e ir añadiendo otros tratamientos complementarios a medida que la piel presente otras necesidades, los sérums son un complemento ideal para esto.
- Una piel bien hidratada responde mucho mejor a el resto de tratamientos complementarios
- Una piel seca deshidratada, presentará tirantez y una fina descamación.
- Una piel deshidratada grasa, presenta una descamación más evidente sitúada en la zona del nacimiento de las cejas y en los lados de la nariz. El brillo que presenta el rostro tan solo nos da una medida de la cantidad de grasa, no de la hidratación de la piel.
- Las
cremas hidratantes realmente no aportan agua, ya que la
piel no puede absorberla, pero si crean una barrera que impide que se evapore y se pierda el
agua
que contiene. Además, incluyen sustancias como el ácido hialurónico que se concentra de forma natural en gran parte de la piel joven, pero que los radicales libres a que estamos expuestos y otros factores internos destruyen con el paso del tiempo. Se considera que a los 50 años se posee la mitad de la cantidad de ácido hialurónico de lo que se
tenía en la infancia. Una molécula cuya función principal es retener agua, rellenando así la piel desde el interior con humedad natural.